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08  January  2007

Uniting efforts for a Sustainable Development for the American Puna: Large Scale Mining and the PAS Puna

RIDES

Researchers: Victoria Alonso, Andrés Marín y Hernán Blanco. Editors: Angélica Cayazzo and Valeria Torres.
A RIDES, ECLAC and CONAF's recent publication describes the main results of the project: "Large scale mining companies for the Puna". The document aims to initiate a collaboration road between the Puna conservation and development initiatives and the mining sector in Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Peru.


El desarrollo sustentable es en esencia un llamado a trabajar en conjunto, actores públicos, privados y de la sociedad civil, en búsqueda de una mejor calidad de vida que perdure. Es por esta razón que los desafíos que enfrenta actualmente la Puna Sudamericana, en términos ecológicos, sociales, económicos e institucionales, requieren de un accionar coordinado de todos los actores para asegurar el desarrollo sustentable de la Región.

Conscientes de esta necesidad, en Chile las organizaciones RIDES, CEPAL y CONAF desarrollaron —con financiamiento del Mecanismo Mundial de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y el liderazgo la Secretaría Pro Tempore del Programa de Acción Subregional para el Desarrollo Sustentable de la Puna Americana (PAS PUNA)-, entre agosto de 2005 y mayo de 2006, el proyecto “Empresas de la gran minería por la Puna”, cuyo objetivo fue aunar esfuerzos entre el Programa de Acción Subregional de la Puna (PAS PUNA) y el sector minero, actividad fundamental en la zona, de modo tal de contribuir al desarrollo sustentable de la puna sudamericana.

Esta investigación es un primer paso- una exploración, en lenguaje minero- sobre lo que en el futuro podría transformarse en algún tipo de accionar conjunto en pos del desarrollo sustentable en la Puna Sudamericana.

Mirada Panorámica sobre la Puna Sudamericana

Se considera como Puna Americana al conjunto de ecosistemas de altura Andinos por sobre los 2.800 msnm, que incluyen a los ecosistemas Alto-Andinos, Páramo, Pre-Puna y Puna, que se extienden por Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, con una superficie aproximada de 700.000 km2, y una población estimada de 12 millones de habitantes. Esta zona se caracteriza por estar dominada por tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas.

La Puna- que en lengua quechua significa páramo o tierra fría- es un territorio compartido por Argentina, Bolivia, Chile, Perú y en menor grado por Ecuador. Esta región está constituida por los ecosistemas de altura en los Andes. Es una Región extensa, poblada principalmente por indígenas y gravemente afectada por la desertificación y la pobreza. Ella contiene un medio ambiente, una historia, una tradición y una cultura común, donde se han desarrollado importantes civilizaciones ancestrales como la cultura aymara, quechua, atacameña o kunza y kollas. Se trata además de un lugar que ha sido estratégico para las comunicaciones, especialmente durante el imperio Inca. En la actualidad los recursos naturales del territorio de la puna constituyen, también, la base de una creciente actividad minera y desarrollo turístico de intereses especiales.

El riesgo ambiental más serio de la Puna es la desertificación asociada al deterioro de las praderas naturales causado por un inadecuado manejo del ganado, y por la destrucción de los elementos estructurales de la vegetación que regulan la erosión, debido a la extracción de leña. Las comunidades locales ejercen una fuerte y sostenida presión sobre los recursos naturales leñosos dado que constituyen la única fuente accesible para la obtención de energía con fines del consumo doméstico. El aumento de la presión por el aprovechamiento del recurso hídrico, puede llegar a ser crítico en algunas zonas de la Puna árida de los andes centrales. La presión antrópica conducirá en poco tiempo a la extinción de las principales especies y al acrecentamiento de los ya altos niveles de pobreza presentes en la zona.

La desertificación, según la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, se entiende como la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas.

La Gran Minería de la Puna

En los territorios de la Puna existen muchos proyectos mineros de gran envergadura que tienen, por lo tanto, un fuerte impacto ambiental y social. La Gran Minería tiene, dada su responsabilidad social y ambiental, la oportunidad de convertirse en un actor protagónico de la recuperación de la Región, especialmente si su intervención en el territorio se efectúa en forma coordinada con la gestión pública e iniciativas comunitarias en dicha materia.

La Región de la PUNA, en que se desarrollan principalmente actividades agropecuarias y mineras, enfrenta no solamente problemas de orden natural (falta de lluvia, erosión, etc.) sino también socioeconómicos: la pobreza asoma como una de las principales dificultades que enfrenta la población, la que en su mayoría se desenvuelve en contextos rurales, presentando índices superiores al promedio de los países que la integran.

Debido a este alto componente rural, el que se asocia a trabajos productivos agropecuarios, se ejerce una creciente presión sobre la tenencia y acceso a la tierra y los escasos recursos naturales de los que disponen (especialmente hídricos). Por consecuencia, la degradación productiva de las tierras, que no permite cubrir las necesidades básicas familiares, impacta en fenómenos conexos, como es el caso de la migración masculina y juvenil, la jefatura femenina y el aumento de la población mayor.

Los productores en la Puna Americana en su gran mayoría habitan áreas secas, en donde las unidades de producción agropecuarias tienen una escasa superficie, poca dotación de capital (tanto de activos como pasivos que dificulta el acceso al crédito) y donde la mano de obra utilizada es de tipo familiar. Si a esto sumamos la introducción de ganado caprino o camélidos, el efecto sobre la capacidad productiva de la tierra afecta las posibilidades de desarrollar una agricultura que posibilite cubrir las necesidades básicas de las unidades familiares, quedando totalmente vulnerables a los efectos de las variaciones climáticas, como sequías o inundaciones.


Esto conlleva a sobreexplotar el recurso tierra y utilizar tierras marginales de mala calidad, lo que a la larga redunda en una disminución de la producción y un aceleramiento de los procesos de degradación de la tierra producto de la acción del hombre.

En términos de la estructura familiar, las dificultades para cubrir las necesidades básicas familiares provocan la migración masculina y de los jóvenes, lo que afecta desde tres puntos de vista: i) por un lado se generan jefaturas femeninas con la consecuente recarga de trabajo; ii) la familia se debilita como unidad productiva, ya que la mano de obra para el cultivo proviene de la misma familia; y iii) se verifica el aumento de la población mayor. Como se observa, la precaridad de los suelos se articula con un debilitamiento de la unidad familiar y el aumento de su vulnerabilidad social, económica y ambiental, por lo que no es de extrañar que al momento de comparar las zonas de punas con otros nichos ecológicos, los indicadores de vulnerabilidad se presenten superiores a los promedios nacionales.

Programas para la Protección de la Puna

En la actualidad es posible encontrar diversas iniciativas tanto locales como nacionales, e incluso trasnacionales, para la conservación de la Puna. Estas iniciativas provienen tanto de los gobiernos como de ONGs y actores privados. Algunas de ellas se describen a continuación:

El PAS Puna nace en marzo de 1997 de la Convención de las Naciones Unidas sobre Desertificación y Sequía (UNCCD) y se define como una instancia subregional de articulación, focalización e integración de la gestión que realizan los países parte: Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú. La iniciativa busca colaborar en la lucha contra la desertificación y la sequía, la superación de la pobreza y el desarrollo sustentable en la Puna Americana, orientando sus iniciativas hacia el fortalecimiento de las acciones que los países desarrollan en este ámbito.

El programa tiene como objetivo general el armonizar, complementar e incrementar la eficacia de los procesos de implementación de los Programas de Acción Nacionales de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, como estrategia para promover el desarrollo sustentable en la Sub-Región de la Puna Americana.

Los objetivos específicos del programa son:

  • Construir una estrategia para promover los procesos de integración subregional;
  • Contribuir al desarrollo local sustentable mediante le pastoralismo y la ganadería camélida, el eco-etnoturismo y el desarrollo de la producción y comercialización de los productos originarios;
  • Promover la gestión integrada de los recursos hídricos;
  • Promover el manejo sustentable de la tierra;
  • Impulsar el apoyo de la minería a un efectivo desarrollo local de la puna; y
  • Desarrollar sistemas de apoyo para fortalecer el Programa de Acción Subregional de la Puna Americana.

En la fase actual de implementación del PAS Puna, se busca encontrar el apoyo para la puesta en marcha del Portafolio de Proyectos. Éste se construyó a partir de fondos del Mecanismo Mundial y generó un documento que consolida las iniciativas de proyectos e intereses de todos los puntos focales de la UNCCD en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

A su vez, el Portafolio prioriza las líneas de acción de mayor impacto potencial en la eficacia de acciones de lucha contra la desertificación, la superación de la pobreza y el desarrollo sustentable en la Puna .

La Gran Minería en la Puna y sus Prácticas de Responsabilidad Social

Como se ha señalado, la minería es de especial importancia para el desarrollo sustentable de la Puna Americana. Por un lado, la minería es fuente de trabajo y desarrollo económico y social y, por otro lado, sus impactos tanto ambientales como sociales han marcado profundamente el entorno de la Puna.

La Responsabilidad Social (RS), especialmente de las empresas, es un tema crecientemente relevante en las relaciones comerciales internacionales y también en las relaciones políticas y económicas entre países. Prueba de lo primero son los diversos códigos de conducta y normas internacionales, como el Pacto Global de Naciones Unidas, la Iniciativa de Reporte Global, e iniciativas sectoriales como el suplemento para el sector minería y metales dentro de la Iniciativa de Reporte Global, que se han implementado y están siendo exigidos en el ámbito del comercio internacional. Prueba de lo segundo son las capítulos o cláusulas ambientales y sociales que los acuerdos de integración económica están incluyendo en sus textos.

Para profundizar en las iniciativas a nivel local, lo invitamos a revisar el documento original. Éste se encuentra disponible gratuitamente en: www.rides.cl/pdf/puna/paspuna_mineria.pdf

Adicionalmente, la RS se ha convertido en la principal herramienta para que las empresas superen patrones de comportamiento puramente filantrópicos e integren efectivamente en su gestión interna temas (sociales y ambientales) que tradicionalmente han quedado fuera de su ámbito de acción. En efecto, la viabilidad de largo plazo de una empresa depende ahora, más que nunca, de la aceptación y respeto que ella tenga en los mercados y en el entorno donde ejerce su actividad productiva. Es por ello que las iniciativas de Responsabilidad Social y Ambiental de las empresas mineras abren un potencial camino para integrar a la Gran Minería con las iniciativas del PAS Puna.

Uno de los desafíos importantes para PAS Puna, en su búsqueda de sinergias con el sector minero, es que las realidades sectoriales en los distintos países difieren. Así, no es posible generalizar la caracterización del impacto de la Gran Minería en la Puna ni tampoco homologar sus aportes e impactos a lo largo de todo este territorio.

En el caso de Chile, la actividad minería representa cerca del 10% del PIB y casi la mitad de sus exportaciones anuales. El rubro genera 80.000 puestos de trabajo directos e indirectos (1,4% del total nacional) y 400.000 puestos de trabajo inducidos.

En Chile, los conceptos de RS y RA están instalados y ampliamente difundidos entre las empresas de la Gran Minería. Según el Consejo Minero , la RS y RA se han convertido en las herramientas para que las empresas de la Gran Minería ya no sólo produzcan eficientemente de modo de competir en los mercados globales, sino también para asegurar un entorno ético que exige respuestas a las cada vez más amplias exigencias de la ciudadanía en materias ambientales y sociales.

Tanto la RS como la RA se han enmarcado dentro de las iniciativas voluntarias que cada empresa considera apropiado realizar, más allá del cumplimiento de la normativa legal vigente. Además, la RS se extiende más allá de los trabajadores de las empresas a través de iniciativas de apoyo a la educación en comunidades locales, creación de colegios y centros tecnológicos, apoyo a la agricultura y diversas actividades culturales.

En la actualidad, la minería en Chile enfrenta una serie de conflictos ambientales y sociales, muchos de los cuales se repiten en toda la zona de la Puna. Por un lado, uno de los conflictos ambientales de más larga data en la Puna chilena es la competencia por recursos hídricos escasos. Estos conflictos se dan en áreas desérticas donde conviven comunidades indígenas que viven de la agricultura y, especialmente en los últimos años, comunidades agrícolas que hacen uso de suelo agrícola en actividades cada vez más rentables. Los mayores yacimientos de cobre están en la Cordillera de los Andes o en áreas de precordillera, lo que obliga a los centros de extracción a servirse de los ríos, usados aguas abajo para abastecer a la población y regar los suelos agrícolas. Esto genera el primer conflicto minero-agrícola. Aparte de ello, la expansión minera exige el uso de caudales crecientes, en desmedro también de la actividad agrícola y de la protección del medio ambiente, como ha ocurrido con las comunidades que habitan las riberas del Río Loa.

Oportunidades para la Colaboración Pas Puna- Mineras

Como se ha podido apreciar, existen numerosas oportunidades para crear vínculos entre el PAS Puna y las iniciativas existentes de RS y RA en la Gran Minería en los países estudiados. Por una parte, se verifica que las empresas de la Gran Minería, en general, han integrado la RS y RA en sus estrategias. Estos programas ya tienen varios años de ejecución y abarcan, con mayor o menor profundidad, la mayoría de las líneas de acción propuestas por el PAS Puna.

Ver Tabla 1
Programas de Responsabilidad Social y Ambiental existentes en las empresas seleccionadas según las áreas prioritarias del PAS PUNA (levantamiento preliminar)

Existen dos ámbitos de acción complementarios para posicionar el PAS Puna en las iniciativas de RS y RA de la Gran Minería. Por un lado, se requiere consolidación de la iniciativa a nivel de las entidades gremiales de la minería, de manera de conseguir un apoyo desde las jerarquías más altas. Y por otro lado se requiere también de un trabajo en terreno con los actores, tanto de las empresas mineras como de las comunidades locales, para un mayor posicionamiento del PAS Puna entre los actores relevantes.

Adicionalmente, se ha podido comprobar que, aunque en la teoría existe una potencial armonía entre las propuestas del PAS Puna y las iniciativas de RS y RA de las empresas mineras, se produce en la realidad una contraposición entre la propuesta de una agenda global para la minería en la Puna y las agendas individuales de las empresas mineras. Por una parte, cada empresa defiende sus políticas y su accionar desde una mirada privada e individual. El PAS Puna, por el otro lado, plantea un enfoque sistémico de la Puna (considerando la importancia de los biomas y ecosistemas). Por lo tanto, es necesario discutir y poner las bases para un puente entre ambos niveles y apuntar hacia objetivos estratégicos comunes.

Posibles Acciones Futuras

Como se ha podido apreciar, la colaboración entre la Gran Minería y el PAS PUNA podría potenciar los impactos de la intervención en el desarrollo local sustentable. Para ello, sin embargo, es necesario avanzar en algunas acciones concretas:

Consolidar y ratificar el PAS PUNA entre los gobiernos de los países miembros con el objetivo de obtener un status legal formal; esto proporcionaría al programa un mayor respaldo y jerarquía política aumentando así el atractivo para la industria minera de poder formalizar una agenda de cooperación.

Clarificar la definición y delimitación operativa del PAS PUNA, tanto a nivel regional, nacional y local. En este sentido, explicitar y coordinar los esfuerzos esperados por parte de las instituciones puntos focales en cada país y entre ellos. Así por ejemplo, relevar de manera específica el modo cómo el PAS PUNA se inserta en las estrategias nacionales de desertificación y los actores involucrados en su ejecución (por ejemplo, en el caso peruano, con el Consejo Nacional de Lucha contra la Desertificación).

Fortalecer la definición de PAS PUNA como una “estrategia paragua” que suma y engloba otras iniciativas en marcha puede ser una gran fortaleza futura para lo que se proyecta avanzar en la articulación transversal de los postulados de PAS PUNA con tales iniciativas.

Preparar y adaptar estrategias de acercamiento particulares en cada uno de los países y con cada sector minero en particular dado que se ha constatado que cada país enfrenta diversas situaciones sociopolíticas que afectan a la actividad minera y que por lo tanto las actividades de RS y RA también poseen funciones y objetivos disímiles.

Precisar el aporte económico y técnico de PAS PUNA para facilitar el diálogo y el futuro trabajo conjunto con las empresas. Uno de los criterios orientadores de las políticas de RS y RA de las empresas estudiadas – especialmente aquellas que son administradas por fundaciones o asociaciones empresariales - es ser cofinanciadores de proyectos y apalancadores de recursos por lo que tienden a incorporar de mejor manera aquellas propuestas que tienen claridad en esta materia.

Preparar un conjunto de indicadores de impacto y de metas para evaluar periódicamente el estado de estado de avance y el cumplimiento de las metas globales y sus resultados esperados asociados y establecidos en el PAS PUNA. Para ello, se propone generar un programa de seguimiento y evaluación que verifique cada cierto tiempo los avances y resultados alcanzados en cada eje de trabajo del Plan.

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